La importancia de esta evolución está en la coordinación. Un ataque contra un proveedor o una infraestructura transfronteriza puede afectar a varios Estados al mismo tiempo, por lo que la respuesta no puede depender exclusivamente de un único organismo nacional.
Para España, el reto consiste en combinar capacidades nacionales con mecanismos europeos de alerta, inteligencia y respuesta. La defensa digital exige preparación permanente, ejercicios y procedimientos comunes.
Fuente original: https://www.eeas.europa.eu/eeas/cybersecurity_en