La principal lección defensiva no es que la IA sustituya al atacante humano, sino que reduce el coste y el tiempo de determinadas operaciones. Eso puede comprimir drásticamente la ventana disponible para detectar una intrusión.
Para los defensores, la respuesta pasa por telemetría continua, detección de comportamiento, segmentación y controles que limiten la automatización maliciosa.
Fuente original: https://www.ft.com/content/7d2ab3e0-9085-48f6-b38a-d90260d58795